El deporte no es ajeno a los efectos del cambio climático. El alza de las temperaturas y la frecuencia de episodios de grandes tormentas están alterando el desarrollo de muchas competiciones, obligando a repensar su organización.
Ante estas condiciones, instituciones y organizadores han tenido que crear protocolos específicos: suspender eventos por tormentas, incluir pausas de hidratación, recortar etapas y aplicar medidas antirrayos para garantizar la seguridad de los participantes.